El Castillo de Zafra, escenario de Juego de Tronos


El Castillo de Zafra esta situado en plena Sierra de Caldereros,

en un lugar absolutamente despoblado que se encuentra entre las localidades de Hombrados y Campillo de Dueñas ( Guadalajara ).

Uno de los castillos más hermosos y desconocidos de España que se hizo famoso gracias a la serie Juego de Tronos, el cual se convirtió en la Torre de la Alegría.

Es de propiedad privada y no esta abierto al público, tan solo podemos deleitarnos con observarlo desde el exterior, pero es más que suficiente.

Su ubicación sobre un montículo rocoso lo hacen, junto al cercano castillo de peracense, uno de los castillo más impresionantes de la península .



Esta fortaleza del siglo XII se alza sobre una de las formaciones rocosas características de la Sierra de Caldereros en plena comarca de Señorío de Molina-Alto Tajo.

La mejor forma de llegar hasta el es por una pista forestal que sale desde la pequeña localidad de Hombrados, situada próxima a la carretera N-211.



Historia del castillo de Zafra

Aparece citado en el primer Fuero de Molina, otorgado por Don Manrique de Lara y se le supone un origen de fortaleza árabe.

El castillo actual se construyó en algún momento entre la segunda mitad del siglo XII y los primeros años del XIII,

cuando la familia de Lara trató de consolidar su dominio en el territorio del Real Señorío de Molina.

Durante los tiempos del rey Fernando III el Santo, el tercer señor de Molina,

Gonzalo Pérez de Lara, rebelado contra el monarca, se refugió en él.

Dada la inexpugnabilidad del castillo, hubieron de pactar la Concordia de Zafra,

por la cual la actual Molina de Aragón pasaría a formar parte de la corona de Castilla a la muerte de Don Gonzalo.

Durante la guerra civil castellana del siglo XIV, Enrique II de Castilla otorgó el castillo y el señorío de Molina a su aliado francés Bertrand du Guesclin.

Finalmente pasó a manos de los Reyes Católicos de los reinos unificados de Castilla y Aragón en 1479.

La reconquista de la península ibérica y la fusión de los dos reinos privaron al castillo de su importancia estratégica anterior, y desde el siglo XVI en adelante comenzó a caer en la ruina.

El castillo siguió siendo propiedad del estado español hasta 1971, cuando se vendió en una subasta por 30.000 pesetas. Su comprador fue Don Antonio Sanz Polo .

Sanz Polo pasó los siguientes 30 años y gastó la mayor parte de su fortuna en la reconstrucción del castillo, la contratación de grúas, arquitectos e historiadores para ayudarlo.

Fue reconocido por sus esfuerzos por la Medalla al Mérito de la Asociación Nacional de Amigos de los Castillos.

Un enigma para los historiadores es el espacio delimitado por las murallas de la fortaleza, que apenas deja sitio para depósitos de armas o almacenes de víveres.

Se baraja la hipótesis de que existieron grandes cuevas excavadas en la roca sobre la que se asienta.